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El Evangelio de Rescate se adopta mejor cuando una iglesia pasa de aprender a practicar y después a acompañar. Esta ruta de cuatro semanas ayuda a pastores y líderes a usar los recursos disponibles sin pedirle a la congregación que asimile todo de una vez.

De un vistazo

  1. Semana 1 — Aprender: presentar Creado, Roto, Rescatado y Responder.
  2. Semana 2 — Practicar: pedir permiso, escuchar y compartir brevemente.
  3. Semana 3 — Ir: tener conversaciones reales e identificar próximos pasos.
  4. Semana 4 — Acompañar: formar una cultura de oración, mentoría y testimonio continuo.

Antes de comenzar: preparar a los líderes

  • Elige un pastor o líder que coordine el calendario.
  • Lee la Guía de Campo y la guía para elegir recursos.
  • Identifica dos o tres creyentes maduros que ayuden con oración, práctica y seguimiento.
  • Explica que la meta es un testimonio fiel, no presión, actuación ni decisiones forzadas.

Semana 1 — Aprender el evangelio

Enseña los cuatro movimientos desde la Escritura. Creado: Dios nos hizo para sí y para su buen gobierno. Roto: el pecado rompió nuestra comunión con Dios. Rescatado: Jesús murió por pecadores y resucitó. Responder: nos arrepentimos, confiamos en Jesús y lo seguimos.

En un grupo pequeño, pide que cada persona lo explique con sus propias palabras y que nombre qué parte suele omitir. Practiquen una explicación de dos minutos y elijan un pasaje de los Evangelios.

Semana 2 — Practicar la postura

Enseña a notar una oportunidad, pedir permiso, escuchar, aclarar, compartir, dejar espacio y ofrecer un siguiente paso. Practiquen con un amigo curioso, un compañero apurado, alguien que no está de acuerdo y alguien herido por la iglesia.

Usen la Tarjeta de Conversación durante la práctica y conversen después: “¿Escuchamos?” “¿Definimos nuestras palabras?” “¿Mantuvimos a Jesús en el centro?” “¿Evitamos la presión?”

Semana 3 — Ir a las relaciones ordinarias

Invita a cada persona a orar por alguien específico y buscar una oportunidad natural durante la semana. La tarea no es forzar una presentación. Es notar, pedir permiso, escuchar con honestidad y estar listos para hablar de Jesús.

Para prepararse según el trasfondo, usen el directorio de preparación.

Semana 4 — Formar una cultura de acompañamiento

Reúnanse para compartir lo aprendido, no para clasificar resultados. Hablen de preguntas que siguen abiertas y de conversaciones que necesitan oración. Cuando alguien responde a Jesús, usen la Guía del Mentor para caminar con paciencia.

Lista del líder

  • ¿Hemos orado por personas específicas?
  • ¿Podemos explicar el evangelio sin depender de jerga de iglesia?
  • ¿Practicamos con desacuerdo, diferencias religiosas y heridas de iglesia?
  • ¿Sabemos qué hacer cuando alguien quiere leer la Escritura?
  • ¿Tenemos una iglesia y un mentor sano para conectar a la persona?
  • ¿Sabemos cuándo una situación requiere ayuda pastoral, profesional o de emergencia?

Cómo se ve el fruto

El fruto no se mide por una cantidad fija de decisiones ni por una presentación perfecta. Se ve en una iglesia más orante, atenta, valiente, veraz acerca de Jesús y paciente para acompañar a las personas después.

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